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Gabriel Viso

Un blog y un podcast, por Gabriel Viso

El dilema de volver a lo simple

Estoy volviendo a lo simple. El mundo, en general, debería volver a lo simple. Pero volver a lo simple te puede aislar, o puede llevar a otras personas a complicar su vida. Es el puñetero dilema del mundo en el que vivimos, que se está volviendo demasiado complicado, y hay que pensar bien si, o dónde, queremos estar o no estar.

De un tiempo a esta parte (los que me seguís en twitter habréis seguido el proceso), he intentado simplificar al máximo mi vida digital si lo queréis ver así, o mi presencia, o mi actividad en las redes sociales. Primero me deshice de Path, luego de Pinterest (a la que volví, pero volverá a caerse de mi actividad más pronto que tarde), la siguieron Tuenti y el gran hito de mi faceta gafaspastas: borré mi cuenta de Facebook. Ayer dí por terminada mi etapa en Blogger aparcando definitivamente el que fue mi primer blog, Bitácora de Maquinaciones, y borré un tumbr que me hice para probar, el de El Perro Langosta. Por el camino también cerré mi cuenta de Viadeo y de Infojobs para centrarme en LinkedIn, y estoy cerrando mi cuenta de iTunes. Y alguna otra he cerrado pero no lo recuerdo.

Lo que trato es de centrarme. Escribir aquí. Interactuar en twitter y Google+ a nivel personal, y en LinkedIn en el plano laboral. Instagram para compartir fotos; de hecho, estoy valorando seriamente cerrar mi cuenta de Flickr.

Sin embargo, sé que esto es demasiado y al mismo tiempo, muy poco. Me explico: para mucha gente se terminará su contacto conmigo. Es “demasiado cerrar” porque no puedo evitar que algunas personas hayan reducido el tiempo que me dedican a ver si hay algo nuevo en Facebook, y no estarán dispuestas a abrirse una cuenta de Twitter o de Google+. Al mismo tiempo, yo pierdo algunos contenidos interesantes de empresas, contactos o eventos que sólo tienen presencia en unas redes sociales concretas. Es “muy poco cerrar”, porque sigo teniendo al menos 5 identidades en redes sociales: twitter, Google, WordPress, LinkedIn, Yahoo!/Flickr.

Supongo que la solución a el problema de las “identidades múltiples” está en que cada servicio tiene su esquema de usuarios y no hay un mecanismo tipo OAuth lo suficientemente extendido. Pero realmente creo que esto sería solamente un alivio sintomático: el problema de raíz está en la cantidad de información que queremos consumir, o que creemos que queremos consumir.

¿Realmente queremos tanto?

WhatsApp no es una red social

El otro día (hace una semana, más o menos) llegó a mí una entrada en el blog de elogia.net acerca de WhatsApp, denominándolo “la nueva red social”.

Pese a que el artículo contiene muchas cosas interesantes y valora el uso de esta herramienta de mensajería instantánea como canal de marketing  no puedo estar de acuerdo en el título ni con gran parte de la entrada, ya que etiqueta una simple herramienta de mensajes de texto como una red social. En esta entrada simplemente voy a organizar mis argumentos al respecto.

  1. WhatsApp no tiene perfil personal ni indexable (no sale en las búsquedas). Cuando instalas la herramienta te pide una fotografía para que aparezca en la lista de tus contactos, y un nombre por si alguno de tus contactos tiene un sistema operativo (Windows Phone 7 e iOS) que impide que aparezca el nombre de tu tarjeta de contacto en la agenda. Esto no es un perfil, sino una identificación. Y además, ni siquiera es personal. “La cuenta de WhatsApp” no está vinculada a una persona (a tí), sino a un teléfono móvil. Es decir, si tienes dos líneas telefónicas automáticamente tienes dos “cuentas” en WhatsApp, y además sólo se puede usar en el móvil. Por lo tanto, ni es un perfil ni es personal.
  2. No tiene contactos propios, ya que lee automáticamente la agenda, y además no existe la noción de seguimiento por interés, es decir: si tienes un teléfono anotado y esa persona tiene WhatsApp, automáticamente es un contacto de WhatsApp. Como si es el carnicero de la esquina o el casero.
  3. No se puede saber quiénes son los contactos de otra persona, ni se puede solicitar ser contacto de alguien a través de la propia herramienta: tienes que pedirle su teléfono personalmente. Esto, para mí, es un alivio.
  4. No existe clasificación de usuarios en función de ningún criterio social. Cuando tienes una serie de contactos en una red social, o perfiles a los que sigues, normalmente puedes segmentarlos para organizar la información que recibes de acuerdo a tus intereses. Por ejemplo, en Facebook y LinkedIn hay tanto sub-redes como grupos. Ambas categorías tienen asociados elementos geográficos (sub-redes por país) o sociales, ya que en un grupo hay que especificar de qué va. Por ejemplo, el “Grupo de amigos del cocido”: describen una facción de la sociedad con uno o más intereses o características comunes. En otros casos más simples y que se acercan peligrosamente a lo que no es una red social, como Twitter, se tienen las listas y los hashtags, que permiten estructurar tanto a las personas seguidas como a las que no, y a la actividad total de la red a través de las búsquedas.
  5. Conversaciones excluyentes: usar WhatsApp es sinónimo de conversaciones entre una o varias personas. Para poder hacerlo, tienes que ser tolerado y de hecho invitado a la conversación. Esa conversación no tiene una temática de interés general obligatoriamente (puedes abrir una conversación para hacer la pregunta total: “Fran:… ¿qué?“) y no es pública. Con WhatsApp no se puede obtener información de fuentes arbitrarias, a diferencia de con cualquier red social. Las redes sociales deben servir necesariamente para socializar. Es decir, nos ayudan a aprender de los demás y obtener información interesante de gente que podamos conocer, o no. En WhatsApp no existe una corriente de información que poder compartir mediante un sistema de tipo promocional, como el +1, el retweet o el “Me gusta”. Son conversaciones personales excluyentes y que por definición no deberíamos compartir con nadie…

En definitiva, WhatsApp es lo que es: es una herramienta de mensajería de texto cuya única pretensión es mejorar los mensajes de texto de la telefonía móvil, nada más. No es una red social, y además debería ser prueba suficiente de ello que todas las redes sociales, por sencillas que sean, tienen esquemas de mensajería iguales o mejores que el propio WhatsApp: Facebook Messenger, Messenger de Google+ y sus quedadas (hangouts), los mensajes directos de Twitter, el InMail de Linkedin, los chats de Tuenti,… Si para una red social de verdad algo así es un mero accesorio, está claro que es lo que es.

Enlaces a mis comentarios en la entrada (por si me dejo algo): el primero, el segundo, y el tercero.

Sé transparente en Linkedin

No pongas cosas que no son totalmente ciertas o que pueden ser interpretadas de varias formas. Me explico: Linkedin funciona poniendo tu puesto actual en una empresa, o si no trabajas, qué eres. Eso implica muchas cosas:

  • Si estás parado, no pongas que tu puesto es desempleado y tu empresa el INEM. Eso no va a pasar desapercibido para ninguna empresa empleadora (lo contaba un día estebano, no recuerdo dónde).
  • Si te interesa que te busquen por tus estudios, entonces tu carrera debería estar correctamente enunciada. No es ninguna tontería: enunciar tu titulación de la forma oficial en la sección de estudios, y en el idioma en el que más te interese que te busquen, puede mejorar tu presencia en el buscador de Linkedin. Ingeniero Superior de Telecomunicaciones tiene 2 errores. El primero es que no existen Ingenieros Superiores en España. Hay Ingenieros Técnicos, Ingenieros y Doctores Ingenieros. Sí hay Escuelas Técnicas y Escuelas Técnicas Superiores. Pero Ingenieros Superiores, no. El segundo error es que el nombre es Telecomunicación. Es en singular, y pese a que escribo esto aquí, a veces incluso yo mismo me encuentro corrigiéndome.
  • Tu puesto tiene que existir en la parrilla actual de esa empresa: no trates de dignificarte artificialmente. Es decir: si en una empresa hay Analistas, Consultores y Gerentes, no tiene sentido que pongas “Consultor Senior”, porque eso no existe. Ahí lo que estás intentando es decir cosas que nadie te ha preguntado (todavía) acerca de una estancia prolongada en una categoría en una empresa. Espera a que te pregunten, y más en crisis. A nadie le va a sorprender que en un país con 5.000.000 de parados las carreras profesionales se ralenticen. Ya se sabe: disculpa no pedida, culpa manifiesta.
  • Pon tu puesto primero, y después tu función (o rol). No digas que eres Project Manager alegando que es tu trabajo del día a día, o que han delegado parte de esas funciones en ti, cuando tu categoría dentro de tu empresa es Analista. En cambio, si dentro de tu descripción pones que han confiado en ti (Analista) esas responsabilidades, lo estás haciendo bien.
  • Pon todas las categorías por las que has pasado, y cuida las fechas. Si hace 20 años que terminaste la carrera y desde entonces trabajas en tu empresa y sólo pones tu puesto actual, en Linkedin vas a aparecer como que tienes 20 años de experiencia en ese puesto. Aunque no lo pretendas.

Sé transparente.

Las 10 aplicaciones Android que más uso

Ordenadas por frecuencia:

  1. GMail — el cliente de correo oficial de Google para Google Mail.
  2. Twitter — aplicación oficial de esa dicha social, que fue la primera que usé.
  3. Google Reader — para las suscripciones.
  4. Google+ — red social de Google.
  5. Path — red social extremadamente sencilla con la intimidad / privacidad como principal característica. No es posible compartir las publicaciones de otras personas, ni siquiera copiar texto al portapapeles o descargar una fotografía, aunque puedes compartir tus publicaciones con Foursquare, Twitter y Facebook. Exclusivamente disponible en Android y iPhone.
  6. Foursquare — red social de locales. Especialmente útil para conocer recomendaciones (p.e., “En el Bar Tolo lo mejor es el licor café, y te ponen una rosquilla para que mojes.”) y para conseguir descuentos (“Specials”) en los locales que usan de forma activa esta red.
  7. Camera360 Ultimate — aplicación de cámara de fotos con un gran número de ajustes posibles, filtros y efectos. Es de pago, pero en navidad un señor avisó de que la regalaban, y me la descargué rapidísimamente.
  8. Email — Cliente de correo multicuenta, de serie. Para el correo del trabajo.
  9. WhatsApp — El cliente de mensajería instantánea más difundido entre mis contactos.
  10. Google Talk — El segundo cliente de mensajería instantánea más difundido entre mis contactos.

Y tú, ¿cuáles son las aplicaciones que más usas en tu móvil (no tiene que ser Android)?

(P.D.: Facebook ocupa el lugar 11, seguida por Shazam. Esta última sirve para “escuchar” una canción –por ejemplo, en un local– y que Shazam te diga de quién es y su título, para que luego la puedas buscar).

(Eco) Manifiesto: En defensa de los derechos fundamentales en internet

Manifiesto “En defensa de los derechos fundamentales en internet”

Ante la inclusión en el Anteproyecto de Ley de Economía sostenible de modificaciones legislativas que afectan al libre ejercicio de las libertades de expresión, información y el derecho de acceso a la cultura a través de Internet, los periodistas, bloggers, usuarios, profesionales y creadores de internet manifestamos nuestra firme oposición al proyecto, y declaramos que…

1.- Los derechos de autor no pueden situarse por encima de los derechos fundamentales de los ciudadanos, como el derecho a la privacidad, a la seguridad, a la presunción de inocencia, a la tutela judicial efectiva y a la libertad de expresión.

2.- La suspensión de derechos fundamentales es y debe seguir siendo competencia exclusiva del poder judicial. Ni un cierre sin sentencia. Este anteproyecto, en contra de lo establecido en el artículo 20.5 de la Constitución, pone en manos de un órgano no judicial – un organismo dependiente del ministerio de Cultura -, la potestad de impedir a los ciudadanos españoles el acceso a cualquier página web.

3.- La nueva legislación creará inseguridad jurídica en todo el sector tecnológico español, perjudicando uno de los pocos campos de desarrollo y futuro de nuestra economía, entorpeciendo la creación de empresas, introduciendo trabas a la libre competencia y ralentizando su proyección internacional.

4.- La nueva legislación propuesta amenaza a los nuevos creadores y entorpece la creación cultural. Con Internet y los sucesivos avances tecnológicos se ha democratizado extraordinariamente la creación y emisión de contenidos de todo tipo, que ya no provienen prevalentemente de las industrias culturales tradicionales, sino de multitud de fuentes diferentes.

5.- Los autores, como todos los trabajadores, tienen derecho a vivir de su trabajo con nuevas ideas creativas, modelos de negocio y actividades asociadas a sus creaciones. Intentar sostener con cambios legislativos a una industria obsoleta que no sabe adaptarse a este nuevo entorno no es ni justo ni realista. Si su modelo de negocio se basaba en el control de las copias de las obras y en Internet no es posible sin vulnerar derechos fundamentales, deberían buscar otro modelo.

6.- Consideramos que las industrias culturales necesitan para sobrevivir alternativas modernas, eficaces, creíbles y asequibles y que se adecuen a los nuevos usos sociales, en lugar de limitaciones tan desproporcionadas como ineficaces para el fin que dicen perseguir.

7.- Internet debe funcionar de forma libre y sin interferencias políticas auspiciadas por sectores que pretenden perpetuar obsoletos modelos de negocio e imposibilitar que el saber humano siga siendo libre.

8.- Exigimos que el Gobierno garantice por ley la neutralidad de la Red en España, ante cualquier presión que pueda producirse, como marco para el desarrollo de una economía sostenible y realista de cara al futuro.

9.- Proponemos una verdadera reforma del derecho de propiedad intelectual orientada a su fin: devolver a la sociedad el conocimiento, promover el dominio público y limitar los abusos de las entidades gestoras.

10.- En democracia las leyes y sus modificaciones deben aprobarse tras el oportuno debate público y habiendo consultado previamente a todas las partes implicadas. No es de recibo que se realicen cambios legislativos que afectan a derechos fundamentales en una ley no orgánica y que versa sobre otra materia.

Este manifiesto, elaborado de forma conjunta por varios autores, es de todos y de ninguno. Si quieres sumarte a él, difúndelo por Internet.

Copiado de Facebook y visto por primera vez en Weblogs, S.L.